Una conversación con Yinnary Salazar, psicóloga de Colegios ADEC
La salud mental de los adolescentes se posiciona como una prioridad hoy en día. En una etapa marcada por cambios físicos, emocionales y sociales, los jóvenes enfrentan circunstancias que impactan directamente su bienestar.
Conversamos con Yinnary Salazar, psicóloga de ADEC, quien compartió una mirada integral sobre los desafíos que viven los adolescentes y el papel decisivo que juegan las familias y los docentes en su bienestar.
Una etapa de cambios y oportunidades
La adolescencia es, por naturaleza, una etapa de grandes transformaciones. Según explica Salazar, durante estos años se producen cambios físicos, emocionales, sociales y académicos que pueden generar inestabilidad o vulnerabilidad.
“Es en la adolescencia cuando suelen aparecer los primeros síntomas de ansiedad, depresión o conductas de riesgo. Por eso, brindar acompañamiento emocional desde edades tempranas mejora significativamente el pronóstico y la calidad de vida en la adultez.”
Contar con herramientas adecuadas no solo ayuda a los jóvenes a adaptarse a los cambios, sino que también les enseña a identificar señales de alerta y pedir ayuda a tiempo.
Señales que las familias deben observar
Existen cambios en el comportamiento que pueden servir de indicador para buscar apoyo profesional. Entre ellos, Yinnary menciona:
- Variaciones abruptas en el estado de ánimo: irritabilidad, euforia o desánimo constante. • Cambios en la alimentación o el sueño (comer o dormir demasiado, o muy poco). • Pérdida del interés por actividades que antes disfrutaban.
- Aislamiento social o falta de comunicación con la familia.
“A veces se tiende a pensar que son cosas propias de la edad, pero es importante observar si estas conductas persisten por varios días. La permanencia en el tiempo es una señal de que algo más profundo puede estar ocurriendo.”
Uno de los pilares del acompañamiento familiar es la escucha atenta y sin juicios. “Padres y docentes deben prestar un oído real, dejar el teléfono a un lado y mostrar interés genuino. Validar las emociones del adolescente, aunque parezcan pequeñas, crea un vínculo de confianza que es esencial para su bienestar emocional.”
Además, generar rutinas estables, promover una alimentación balanceada y cuidar los patrones de sueño contribuyen al equilibrio psicoemocional.
Pantallas y salud mental: una relación preocupante
“Las pantallas impactan la concentración, la motivación y la salud mental. Los adolescentes están expuestos a realidades distorsionadas, lo que afecta su autoestima y sus habilidades sociales.”
Yinnary recomienda limitar el uso diario de pantallas a una hora, especialmente entre los 12 y 17 años, y retrasar el acceso a redes sociales hasta al menos los 16 años. Además, enfatiza la importancia del control parental y del acompañamiento activo de los padres en el contenido que consumen sus hijos.
Formar el futuro también es cuidar la mente
“Cuando brindamos herramientas de resiliencia, empatía y habilidades sociales, estamos formando adultos más saludables, capaces de tomar decisiones y relacionarse de manera positiva con el entorno.”
Por eso, además de las acciones dentro del aula, Yinnary invita a los padres a informarse, asistir a talleres del Colegio de Psicólogos y mantenerse actualizados en temas como bullying, violencia y prevención del suicidio.
La salud mental no es un tema accesorio; es el punto de partida de toda educación integral.“Si no nos sentimos bien emocionalmente, todo lo demás se ve afectado: nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestro desempeño diario”, concluye Salazar.
Cuidar la mente y el corazón de nuestros hijos e hijas es, sin duda, una de las formas más poderosas de formar el futuro.
