La Navidad suele llenarse de luces, regalos y actividades, y aunque todo eso es bonito y emocionante para los niños, existe un mensaje esencial que todas las familias deben recordar: celebramos el nacimiento de Jesús, el mayor regalo que hemos recibido. Como papás, tenemos la misión de ayudar a nuestros hijos a comprender que esta es una fiesta cristiana y es una época donde lo principal es acoger a Jesús en el corazón.
A continuación, le compartimos algunas ideas para transmitir este sentido de forma sencilla y significativa.
Contar la historia del nacimiento de Jesús con sencillez y cercanía
Los niños se conectan con lo que entienden y pueden imaginar. Por eso es clave contarles a su nivel la historia del pesebre, lo esencial es que comprendan que Jesús es el centro de la Navidad.
Crear tradiciones familiares que giren alrededor del pesebre
Las tradiciones son el puente entre la fe y el corazón de los niños. Algunas ideas: • Armar juntas el pesebre, explicando el significado de cada figura.
- Hacer una oración diaria frente al nacimiento durante el Adviento.
- Reservar un momento especial el 24 de diciembre para “acostar” al Niño Jesús.
Modelar el amor y la generosidad que Jesús vino a enseñarnos
El nacimiento de Jesús es un recordatorio de amor y entrega. Para que los niños internalicen este mensaje es importante que participen de actividades voluntariado y sean generosos con quienes más lo necesitan, desde donar tiempo, juguetes, preparar comida para otras personas, etc.
La Navidad es, ante todo, la celebración del nacimiento de Jesús, un acontecimiento que llenó de luz el mundo. Cuando ayudamos a nuestros hijos a entender este mensaje con palabras sencillas, tradiciones significativas y gestos de amor les damos un regalo que los llenará de alegría y esperanza.
